Un derbi con mucho morbo para el debut en Bundesliga

“Solamente pido que no nos toque el RB Leipzig en la primera jornada. Para nuestro equipo será el debut en Bundesliga y queremos que solo se hable de eso. Si tocara el Leipzig el foco se pondría en otros temas y no es lo que queremos”. Así hablaba Oliver Ruhnher, director general del Union Berlin, semanas antes de que saliera el calendario de la competición. El destino fue caprichoso y la temporada se abrirá con un derbi del Este. ¿Pero por qué es este partido tan especial?

Desde la temporada 2002/2003 cuando Hansa Rostock y Energie Cottbus coincidieron en la Primera División, no se había vuelto a disputar un partido de Bundesliga entre dos clubes originarios de la extinta RDA. No habrá que esperar demasiado para vivirlo de nuevo ya que el Union Berlin y el RB Leipzig abrirán la temporada en An der Alten Försterei en un partido en el que saltarán chispas. Dos formas opuestas de ver el fútbol y dos modelos de gestionar un club que se verán las caras el próximo 16 de agosto para dirimir sus diferencias en 90 minutos.

El origen de esta rivalidad

En 2009 Dietrich Mateschitz, el fundador de Red Bull, compró el SSV Markranstadt, equipo de Quinta División de Leipzig con la intención de llegar a la Bundesliga en el menor tiempo posible. Tuvo que esquivar varios obstáculos que la Federación Alemana le puso. Por ejemplo, en el país teutón está prohibido que el nombre oficial sea el de un sponsor. Mateschitz hizo su primera triquiñuela llamando el equipo RasenBallsport Leipzig. RB, que por supuesto recuerda a Red Bull.

Su ascenso fue meteórico hasta llegar a la Bundesliga 2. Aquel año se encontró con el rechazo de la mayoría de los equipos, liderados por el Union de Berlin. Los aficionados Eisern obligaron a su equipo a rechazar un amistoso con el Leipzig, algo a lo que muchos otros clubes se sumaron. Pero la rivalidad llegó a su punto álgido cuando los Roten Bullen visitaron An der Alten Forsterei en 2014.

Los fans locales se organizaron para ir al estadio vestidos de negro, de luto, y sacaron una pancarta que rezaba: “En Leipzig ha muerto la cultura del fútbol”. Además añadieron muchas de las palabras de lo que ellos consideran que necesita el deporte rey y de lo que carece el Leipzig: afición, fairplay financiero, tradición o transparencia entre otras cosas. La nota cómica la pusieron en el programa del partido, describiendo en la sección para hablar del rival la forma de trabajar con los toros en una granja. Todas estas iniciativas fueron apoyadas por el presidente Dirk Zingler. Desde entonces los de Berlín dejaron definitivamente atrás su famosa rivalidad con el Dynamo en los años del telón de acero por un nuevo enemigo, esta vez capitalista.

A pesar de las protestas y del odio de muchas aficiones de la Bundesliga, en Leipzig están convencidos de que su proyecto es bueno para el fútbol alemán, especialmente para el Este del país. El club ha creado una de las canteras más fuertes de la competición y buscan a los mejores jugadores de la región con la intención de potenciar a los jugadores nacidos en las ciudades de la antigua RDA. En lo deportivo, su trayectoria no ha podido ser más exitosa, llegando a la Champions League en las últimas temporadas y quedándose a las puertas de lograr su primer título tras perder la final de Copa contra el Bayern de Munich el pasado mayo.

El derbi del Este en lo deportivo

Dejando a un lado la rivalidad extradeportiva, lo cierto es que es el partido ideal para comprobar el rendimiento del Union Berlin al más alto nivel. Los rojiblancos han sumado experiencia a sus filas con la llegada de Gentner, ex capitán del Stuttgart, Subotic, el central de los mejores años del Dortmund de Klöpp o Ujah, un delantero con más de 100 partidos en Bundesliga entre Mainz, Colonia y Bremen. A ello han añadido juventud e ilusión de jugadores como Ingvartsen, Becker o Bülter que complementan a una plantilla muy sólida que el año pasado fue el equipo menos goleado de la categoría y que ha sido capaz de mantener a sus piezas clave de la retaguardia.

Enfrente se encontrará a un Leipzig que comienza un nuevo proyecto de la mano de Julian Nagelsmann, uno de los entrenadores más prometedores del fútbol alemán, que apenas supera la treintena y que hizo un trabajo espectacular en su etapa en el Hoffenheim. Nkunku, Wolf y Candido han sido los principales refuerzos, pero el nombre del verano sigue siendo Timo Werner. Los rumores sobre el delantero de los Bullen han sido constantes en los últimos meses y hasta que no comience la temporada no se sabrá si continúa en Leipzig o si acaba fichando por Bayern, Dortmund u otro equipo top que decida acometer su fichaje.

Queda prácticamente un mes para que el balón eche a rodar en An der Alten Försterei en Bundesliga y el morbo de esta rivalidad llenará horas y horas de programas de televisión y de tertulias de radio, pero lo verdaderamente importante ese día, como ya avisó Oliver Ruhnert, es que un clásico alemán como el FC Union Berlin, que ha tenido que vivir todas las vicisitudes de la Alemania del Este en su larga y dilatada historia, debutará por primera vez en la máxima categoría del fútbol teutón. Que el rival sea el RB Leipzig añade cierto picante pero es solo una anécdota que debería ser tratada como tal.

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