Reinhard Lauck: De héroe a villano

En el Mundial de 1974, Alemania Oriental ganó a Alemania Occidental en el partido más importante de su historia. En aquel equipo se encontraba Reinhard Lauck, jugador en aquel momento del Dynamo de Berlin, pero que pocos años antes había sido una estrella en An der Alten Försterei. En Köpenick todavía se debate si su partida fue voluntaria en busca de éxitos u obligada por el Régimen.

Una estrella en Köpenick

A mediados de mayo de 1968, Reinhard Lauck jugaba su último partido con el Energie Cottbus antes de fichar por el Union Berlin. A los Eisern aún les quedaba el encuentro más especial de la temporada, la final de Copa de la RDA contra el FC Carl Zeiss Jena, pero lo que nadie esperaba es que ese joven jugador de 22 años que acababa de llegar fuera titular aquel día. Nadie conocía a Lauck, pero incomprensiblemente el entrenador Werner Schwenzfeier le puso en el once, y desde luego no se equivocó. Los capitalinos lograron de manera sorprendente el título más importante de su historia, comenzando además de la mejor manera la exitosa carrera de Lauck en Köpenick.

Mäcki, como se le conocía coloquialmente, se hizo un hueco en el corazón de los Unioners, siendo un pilar en el esquema del equipo y llegando a disputar más de un centenar de partidos con la rojiblanca. Todo cambió en 1973 cuando los Eisern descendieron a Segunda División. Lauck, que ya había jugado en las categorías inferiores de la selección de la DDR y que estaba llamado a ser una pieza clave de la absoluta, quería seguir en el máximo nivel y decidió abandonar el club. La sorpresa llegó cuando los aficionados se enteraron de que no se movería de Berlín Este para fichar por el archienemigo del Union, el BFC Dynamo.

Cuenta la leyenda que decenas de fans fueron a su casa a rogarle que no se fuera al equipo de la Stasi, pero ya era tarde. Lauck nunca pudo explicar si su fichaje fue una decisión de las altas esferas y no le quedó más remedio que aceptarlo, o fue el mismo el que buscó la mejor salida para seguir siendo un jugador de primer nivel en la RDA. Lo que esta claro es que por uno u otro motivo, este cambio fue una decepción total para una afición que estaba rendida a los pies de su estrella.

Una época llena de títulos

Aunque fueron muchos los que se echaron las manos a la cabeza con la decisión, lo cierto es que en lo deportivo las cosas fueron inmejorables para Mäcki. Con los Weinroter obtuvo dos campeonatos consecutivos en 1979 y 1980, más un tercero en el que no pudo participar por lesión, siendo el comienzo de la famosa década prodigiosa donde el Dynamo arrasó en la Liga de la RDA. Estos triunfos también le sirvieron para ser un habitual de la Copa de Europa. Pero ahí no quedó todo, su traspaso al equipo del Régimen le sirvió para llegar a la selección nacional y ser un fijo en los principales torneos de la década de los 70.

Aunque participó en la Eurocopa de 1980, e incluso obtuvo la medalla de Oro en los Juegos Olímpicos de Montreal 76 (Recordamos que los jugadores del Este no eran considerados profesionales y por eso se les permitía competir en las Olimpiadas), el partido clave de su carrera deportiva con su selección fue en el Mundial 74, en el mítico choque que enfrentó a las dos Alemanias.

Lauck fue titular en aquel partido de la primera fase, donde los orientales lograron la machada de vencer por 1-0 a sus vecinos de Occidente con un tanto de Sparwasser en el minuto 77. La mala suerte quiso que esta victoria llevara a la RDA por un lado del cuadro mucho más complicado, por lo que acabaron siendo eliminados. La Mannschaft olvidó aquella derrota levantando el título contra la Holanda de Cruyff y recordando que el que ríe el último, ríe mejor.

El final más trágico posible

Lauck abandonó el fútbol en 1981 tras una lesión y no volvió a levantar cabeza fuera de los terrenos de juego. Trabajó como cerrajero obrero… pero sus problemas con el alcohol marcarían el resto de su vida.

En 1997 se lo encontraron en la calle con signos de alcoholismo y con graves lesiones en la cabeza. Estuvo dos semanas en coma antes de fallecer con apenas 51 años. Uno de los mejores jugadores de la RDA perdía la vida y pasaba al Olimpo de las leyendas del fútbol.

Al cumplirse 50 años de la histórica victoria de la Copa de la RDA, el An der Alten Försterei llenó las gradas con las fotos de los héroes de aquel triunfo y por supuesto no faltó la imagen de una jugador que lo dio todo por el club y que acabó yéndose en unas circunstancias muy complicadas donde las presiones del Régimen eran muchas veces superiores al amor por unos colores. Recientemente, en el 20 aniversario de su fallecimiento, los fans del Union sacaron esta pancarta en señal de respeto, demostrando de nuevo que son una afición de diez.

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