La pasión rojiblanca que unió Gijón con Berlín

Texto de Alfonso

Todo comenzó a finales de 2009 cuando me dan una beca para trabajar un año en Berlín. Yo de aquella andaba mucho con los Erasmus que venían a estudiar a mi universidad y concretamente hice mucha amistad con un chico alemán (no de Berlin) que un día a poco de irme me dijo: “tío, creo que hay un equipo para ti en Berlin: el Union”.

Yo la verdad es que soy del Sporting, lo que me convierte automáticamente en un eterno sufridor futbolistico, y no me desagradó la idea de ir a ver a un equipo de Segunda División alemana pero mientras más me informaba, más iba llamándome la atención por su filosofía, afición, y naturalmente por sus colores.

Llegué a Berlin con mi novia y actual mujer un 1 de Febrero de 2010 y el sábado 6 ya estaba en el AF. Recuerdo que el partido era temprano, tipo 13:30, y hacía un frío increíble (-7ºC). Cogimos el S3 en Alexanderplatz en dirección a Erkner y lo cierto es que hasta pasar Ostkreutz no vimos a nadie con camisetas o banderas del Union. Ahí se nota como ha cambiado el club y su trascendencia en la ciudad en los últimos 10 años. Poco después, llegamos a Köpenick y ahí la cosa ya se iba caldeando. Había mucha gente en la estación y los alrededores, ya se veía ambiente futbolero. El paseo hasta el campo por el bosque todo nevado fue una sensación brutal, la gente meando en la nieve, etc.

Jugábamos contra el Augsburg, que iba arriba en la clasificación, pero el partido no dio mucho de sí. Un 0:0 bastante aburrido, un equipo con relativa falta de calidad exceptuando a Mattuschka y un campo que parecía de plantar patatas (ese fue uno de los peores inviernos de los últimos 50 años). Me acuerdo que pasamos tanto frío que mi mujer me miraba con cara de odio e incluso nos tuvimos que ir un pelín antes de que terminara porque no aguantábamos más. Como pasa muchas veces en la vida, la primera impresión no fue buena, aunque a mi me valió con escuchar el himno para saber que aquel era mi equipo. Y eso me ha pasado siempre, es terminar de cantar el himno y pensar “ya he amortizado la entrada, da igual lo que pase en los siguientes 90 minutos”.

Esa temporada fui a varios partidos e incluso empecé a verlos siempre en el mismo sitio, haciéndome coleguilla de una “peña” denominada Alt-Unioner, uno de los más antiguos grupos de aficionados del AF de los que llegué incluso a ser miembro. Buena gente. La verdad es que no he conocido afición como la del AF. Siempre apoyando, siempre aplaudiendo. Da igual el resultado. He visto a algún jugador fallar 5 o 6 goles cantados y la gente aplaudirlo en el cambio. Nunca he oído pitar al equipo o al entrenador. Jamás.

La temporada siguiente, la 10/11 me hice Mitglied que no es como aquí ser socio, sino que lo único que te vale es para tener preferencia a la hora de sacar entradas y algún descuentillo en la tienda oficial y ya si que fui a casi todos los partidos, incluyendo el derby contra el Hertha, que afortunadamente pude ver con mi padre que estaba de visita (flipó). Tremenda la sensación con el empate de Santi Kolk!

En Febrero de 2011 ya nos volvimos para Asturias (desgraciadamente dos días antes de la victoria en el Olympiastadion) y luego he vuelto varias veces de manera esporádica, sobre todo en 2012 donde volvimos a Berlín por unos 6 meses. La última vez hará ya como 3 años en un Union-St. Pauli (1:0 en el último minuto).

Como dicen por allí: Einmal Unioner, immer Unioner!

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