Un derbi que vale por 8 (2005)

De sobra es conocida la rivalidad que el Dynamo y el Union tuvieron durante los años de la Guerra Fría, convirtiéndose los de Köpenick en un altavoz contra el sistema en los enfrentamientos contra el equipo de la Stasi. Tras la caída del muro ambos tomaron caminos diferentes, pero en la temporada 2005/2006 se encontraron en la Cuarta División en dos derbis para la historia.

En la tercera jornada de la Oberlliga Nord 2005/2006 se enfrentaban los mayores rivales de la RDA. El Union se había encontrado en aquella categoría tras dos descensos consecutivos, mientras que el Dynamo era un habitual de la Cuarta División, por lo que a priori parecía un encuentro desigual. Los de Hohenschönhausen llegaron a An der Alten Försterei conscientes de que era una oportunidad única de reverdecer en 90 minutos viejos laureles de cuando la Stasi llevó en volandas al equipo a liderar el fútbol de la RDA. Cómo habían cambiado las cosas tras la caída del muro…

Una previa con mucha tensión

En la previa del partido hubo rumores de que la noche anterior hubo una gran pelea en una discoteca entre fans de ambos equipos, algo que resultó ser cierto. Muchos temían una emboscada de hooligans del Dynamo en el Sbahn rumbo a Köpenick, pero afortunadamente todo quedó en un temor infundado. Ya en el estadio se informó a los aficionados de que había un retraso de 30 minutos por problemas con la ropa de los jugadores. Con todas las noticias que se escuchaban en la grada ya nadie sabía si ésta era la razón principal de la demora o si había habido algún nuevo conflicto entre aficiones.

La rivalidad entre ambos equipos se podía comprobar leyendo la revista del Union. En su habitual sección sobre el equipo rival no dice ni una sola vez la palabra “Dynamo” como si fuera Voldemort, el innombrable. El periodista demostró las pocas ganas que tenía de hablar de su enemigo íntimo en la sección “Tu rival en Internet”, recomendando a la gente buscara esta información en Google.

El Alte Försterei contaba con más de 14.000 aficionados, incluyendo a los 3.000 ultras del Dynamo que viajaron hasta Köpenick. La grada se llenó de mensajes hacia el antiguo equipo de la Stasi: “5.000 aficionados en Cuarta División, por fin somos el primero de Berlín” o “Puto Dynamo” fueron algunas de las pancartas que se pudieron ver entre los fans locales. Lo cierto es que toda la tensión previa al partido quedó en una anécdota y no se produjeron incidentes durante el choque, probablemente también por lo ocurrido en los 90 minutos.

Una victoria sin paliativos

Centrándonos en lo sucedido en el césped, lo cierto es que solo hubo un color, el rojiblanco. La primera mitad aun tuvo algo de igualdad. Los visitantes dieron la cara y tuvieron sus ocasiones para anotar, pero la calidad de los jugadores locales marcó la diferencia. Mattuschka, un mito de la parroquia Eisern, hizo dos goles en los primeros 45 minutos, que pudieron ser más, ya que el Union tuvo ocasiones suficientes para sentenciar sin conseguirlo.

Parecía que el descanso daría algo de aire al Dynamo pero fue todo lo contrario. La segunda mitad fue una tortura para los visitantes que veía como los goles rivales iban llegando uno tras otro sin ninguna fórmula para frenarlos. Ya no había árbitros comprados ni jugadores robados ni un dirigente de la Stasi que pudiera acabar con aquella sangría… Grubert (2), Heinrich y Benyamina con un hattrick lograron una goleada para la historia que servía de “pequeña revancha” por todas aquellas humillantes derrotas que los Eisern vivieron en los años de la RDA contra el equipo del Régimen.

El partido de la vergüenza

Meses después ambos equipos volverían a encontrarse en el partido de vuelta en Hohenschönhausen. El ambiente venía caldeado después de la humillación de la ida y pasó lo que nunca debe ocurrir en un partido de fútbol. Con 1-1 en el marcador, los hooligans del Dynamo saltaron al césped con la intención de atacar a la afición rival y el encuentro tuvo que ser suspendido. Más de 15 años de la caída del muro y las rencillas entre ambos conjuntos seguían más presentes que nunca… Al final se le dio el choque como ganado al Union por 0-2, que finalmente lograría el ascenso que evitaría que estos equipos volvieran a cruzarse en un partido oficial.

Hasta su desaparición hace varios años, el filial de los Eisern jugó varios partidos en Cuarta División contra el Dynamo en los que volvió a haber incidentes entre ambas aficiones. Una rivalidad irreconciliable que nos traslada a épocas más oscuras de la historia alemana donde el fútbol era solo una herramienta más para controlar al pueblo. Un pueblo que en Berlín Este estuvo mayoritariamente del lado del Union Berlin, el club de la gente.

*Texto basado en el blog stadionbesuch.de

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