Union – Hertha. Del amor al odio hay un paso… y un muro

Uno de los mayores morbos de la llegada del Union a la Bundesliga es la posibilidad de disfrutar por primera vez de un derbi berlinés en Primera División. Este contra Oeste, capitalismo contra comunismo… el choque entre los dos equipos de la capital alemana es mucho más que un simple partido de fútbol.

Pocos días después del ascenso de los Eisern, el Hertha se apresuró a publicar que le gustaría disputar el derbi en el 30 Aniversario de la caída del muro, el próximo 9 de noviembre. Apenas unas horas después el Union respondía que ese día era demasiado importante como para eclipsarlo con un partido de fútbol. Éste es solo el último de muchos desencuentros entre ambos clubes, sin embargo esta rivalidad no fue siempre así, ya que hasta la caída del muro de Berlín en 1989 ambas aficiones se tenían cierta simpatía, compartiendo un enemigo común, el Dynamo.

Todos contra la Stasi

Desde los años 60, el FC Union vivió a la sombra del BFC Dynamo, el equipo de la Stasi (la policía de la RDA). El Eisern era un club civil que no contaba en su directiva con ningún miembro del partido, por lo que pronto fue visto como un enemigo del Estado. Principalmente en los años 80 la Stasi buscó utilizar el fútbol como propaganda e hizo todo los posible para facilitar los títulos de su club fetiche. El control de los fichajes, de los arbitrajes y de la competición en general provocó que el conjunto berlinés lograra 10 Ligas consecutivas. Mientras tanto en Köpenick, los rebeldes del Union luchaban a su manera contra esta injusticia, convirtiendo su estadio en un altavoz contra el sistema político. El club se había convertido en un objetivo a vigilar por la Stasi…

La falta de títulos del Union, con la excepción del título de Copa en 1968, provocó que la mayoría de aficionados al fútbol del Este se decantaran por el Dynamo, trasladando una imagen de equipo perdedor y “quejica” a los rojiblancos. Esta situación provocó que al otro lado del muro, en Berlín Oeste, los aficionados del Hertha se interesaran por un club simpático que peleaba por alzar la voz contra el Régimen, creando así un hermanamiento inesperado entre ambos conjuntos.

El Hertha también era un equipo “marginado” a su manera. Tras los éxitos en la Bundesliga en las décadas de los 60 y 70, en los años posteriores cayó a la Tercera División en una de las peores crisis de su historia. A los malos resultados había que sumar su incómoda posición geográfica, ya que Berlín Oeste se encontraba encerrado dentro de la RDA, lo que le hacía sentirse un outsider en la Alemania Occidental. Todas estas circunstancias sirvieron para acercar a ambas aficiones, que reforzaron su amistad gracias al enemigo común, el Dynamo de Berlin.

Hertha und Union – Eine Nation

La relación entre ambas hinchadas se fraguó a comienzos de los 70 con la visita del Hertha a varios países del Bloque del Este para jugar competición europea. En abril de 1978, los blanquiazules jugaron en Dresden y fueron muchos los aficionados del Eisern que cogieron su Trabbi y viajaron a la ciudad alemana para animar a sus vecinos del otro lado del muro. El Gobierno de la RDA estaba realmente sorprendido de esta amistad que eran incapaces de comprender y que se les estaba yendo de las manos. Se llegaron a componer algunas canciones conjuntas como la que decía: Es gibt nur zwei Meister an der Spree, Union und Hertha BSC! (Solo hay dos campeones en el río Spree, Union y Hertha BSC)

Quizás el punto álgido de esta relación fue en los cuartos de final de la UEFA de 1979 cuando el Hertha visitó Checoslovaquia para medirse al Dukla. Tras el 1-1 de la ida en el Olympiastadion, alrededor de 15.000 berlineses tanto del Este como del Oeste acudieron en masa a Praga, consiguiendo que el Hertha se sintiera como en casa. El hermanamiento fue total, llevando en volandas al Hertha que venció por 2-1 para lograr el mayor éxito de su historia, las semifinales de la Copa de la UEFA.

Los occidentales devolvieron el favor visitando An der Alten Försterei, desafiando a la Stasi y al Gobierno comunista de la RDA. “Wir halten zusammen, uns kann nichts trennen, keine Mauer und kein Stacheldraht!“ (Estamos juntos, no nos podrán separar, sin muro y sin alambres de espino). Se crearon parches, gorras y bufandas con mensajes de unión entre ambos conjuntos, contribuyendo de manera decisiva a la reunificación, que se produjo con un slogan muy similar al que ya se usaba en los estadios de fútbol: WIR SIND EIN VOLK (Somos un solo pueblo).

La amistad que cayó con el muro de Berlín

Tras la caída del muro parecía que sería el momento ideal para “oficializar” el aprecio que ambas aficiones se tenían a ambos lados de Berlín. El Olympiastadion acogió en enero de 1990 un partido amistoso entre ambos equipos, con más de 50.000 personas en la grada. Fue el principio del fin de esta bonita relación. ¿Cuál fue el motivo de que la reunificación política acabara con la unión deportiva? Son varias las razones a tener en cuenta pero uno sobresale por encima del resto, el fracaso deportivo del Dynamo. Uno de los principales elementos de esta relación era el odio al club de la Stasi. Tras desaparecer la policía política, el equipo no volvió a aparecer en la élite, conformándose con sobrevivir en la Cuarta División, dejando a Hertha y Union como los principales representantes de la ciudad.

Hubo que esperar hasta el 17 de septiembre de 2010 para vivir un momento que muchos esperaban, un derbi Union – Hertha en partido oficial. Tuvo que ser en Segunda División tras el descenso de los blanquiazules la temporada anterior. Los Eisernen consiguieron sobrevivir en su estadio y lograr un empate in extremis. Lo mejor estaba por llegar… Ni en los mejores sueños el Union pensaba que sería capaz de asaltar el Olympiastadion eu su primera visita oficial. Por supuesto el gol definitivo de falta fue de Torsten Mattuschka, el mayor mito de la historia de los de Köpenick.

Dos años después, tras un fugaz año en Bundesliga, el Hertha volvía a descender y a cruzarse con el Union. Esta vez los Occidentales pudieron resarcirse con una victoria en el Alten Försterei, aunque en el Olympiastadion solo pudieron empatar. Desde entonces Die Alte Dame se ha asentado en Primera División evitando un nuevo derbi capitalino. Esta vez han tenido que ser los Eisernen los que rompieran el status quo colándose en la Bundesliga por primera vez en su historia, regalándonos un nuevo derbi en la próxima temporada y esta vez en la máxima categoría del fútbol alemán.

Hasta entonces seguiremos disfrutando de un pique sano entre los dos principales equipos de la ciudad, que definitivamente han olvidado aquellos años en que unieron sus fuerzas a ambos lados del muro, siendo un ejemplo de la convivencia entre dos formas radicalmente opuestas de ver el mundo.

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